Receta de Kimchi (o kimchee o gimchee)

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Receta del Kimchi

El kimchi (también escrito kimchee o gimchee) es una receta coreana (su plato estrella) con excelentes propiedades para la salud. Contiene vitamina C, A, B1 y B2 y es rico en calcio. Además, al ser un fermento láctico y al estar las verduras crudas, se asimilan mucho mejor las propiedades de las mismas. Las bacterias lácticas se mantienen intactas durante la fermentación de las verduras, mientras que las putrefactivas se suprimen por dicho proceso y por la acción de la sal.

Según un estudio publicado en la Journal of medicinal Food es anticancerígeno, antiobesidad, promueva la salud de colon y ayuda a regular el tránsito intestinal, tiene propiedades probióticas, reduce el colesterol, es antioxidante y antienvejecimiento, ayuda a la salud del sistema nervioso y del sistema inmunolólogico y a la salud de la piel. Además el kimchi o más bien el Kimjang (la forma de preparar el kimchi) fue declarado hace unos años como Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad por la UNESCO.

Los alimentos probióticos son aquellos que contienen bacterias saludables para nuestro intestino y que ayudan tanto a la producción de enzimas como a estimular los jugos digestivos para  que el aparato digestivo pueda procesar los alimentos sin problemas.

El kimchi es una explosión en el paladar que está llena de virtudes. Es la preparación de la col china (napa) junto con otras verduras que tiene un sabor fuerte y casi siempre picante. Un alimento probiótico muy nutritivo que puede elaborarse con diversos ingredientes, aquí te voy a contar el que hago yo, pero cuando prepares el tuyo, deja volar tu imaginación eligiendo las verduras que más te gusten; seguro que aciertas 🙂

Ingredientes

  • 2 coles chinas medianas o 1 col china grande
  • 3 zanahorias
  • 1 nabo
  • 2 calabacines
  • 2 cebollas grandes o 2 cebolletas
  • 1 trozo de jengibre sin piel (4 dedos; ojo que tiene un sabor muy potente, puedes hacer tu primer kimchi echando un poco menos)
  • 1 cabeza entera de ajo
  • 1 manzana grande o 2 pequeñas
  • 2 puerros
  • 1 pera
  • 1 cucharada sopera de miel
  • 1 cucharada sopera de sal del himalaya o sal marina en escamas
  • 2 cucharaditas de café de cayena en polvo (si no te gusta muy picante, echa menos cantidad)

Preparación

Tiempo de preparación: Se tarda media hora en prepararlo todo, pero tienes que esperar de 2 a 3 días para poder disfrutar del kimchi, que es lo que tarda aproximadamente en fermentar.

Se corta la col china en juliana (esto es, en tiras alargadas y muy finas) o en trozos pequeños y se echa la cucharada de sal, amasando un poquito para que se distribuya bien la sal por toda la col. Se deja macerar un rato.

Mientras macera la col, se cortan las verduras (calabacines, nabo, puerros y zanahorias) en trozos pequeños; cuanto más pequeños, más rápidamente fermentarán. Los colocamos en un recipiente. Después, machacamos y picamos el ajo y el jengibre con un mortero, y se pica una de las cebollas. Reservamos.

Por otro lado, batimos la otra cebolla, la manzana, la pera y la cucharada de miel en una batidora hasta hacer una pasta que agregaremos a las verduras que hemos reservado en el paso anterior y mezclamos todo muy bien.

Después, diluimos la pimienta cayena en un poco de agua, menos de medio vaso y vertimos esta mezcla en el resto de ingredientes para que se mezcle uniformemente para dar el toque picante. El agua es mejor que sea filtrada o hervida durante 10 minutos, ya que el cloro del agua del grifo perjudica la fermentación.

Por último, mezcla la col ya macerada con el resto de ingredientes y envasamos la mezcla a presión en botes de cristal con boca ancha para poder meter la mano para colocar las verduras. Como la col habrá soltado agua además del líquido de la pasta que hicimos previamente, tenemos que conseguir que las verduras queden cubiertas con este líquido, aplastándolas hacia el fondo del recipiente, de forma que el líquido quede por encima.

Si quieres, se puede poner una piedra lavado o el tallo de la col que no se usa para aplastarlas. También, puedes utilizar un poco de film transparente o una bolsa de las de envasado al vacío cortada formando un cuadradito para conseguir mejor el vacío para que fermenten las verduras más fácilmente y para aislarlas por si la tapa tuviera alguna rotura u óxido.

Se dejan durante 2 ó 3 días a temperatura ambiente sin que le dé directamente el sol. No te olvides de colocar un plato debajo de los botes porque puede salir líquido en el tiempo en el que están fermentando las verduras.

Cuando lo abres, puedes ver que salen “burbujitas”, eso es que ya está listo (ten en cuenta que es un alimento vivo) y si quieres puedes guardarlo ya en la nevera o si lo quieres más intenso de sabor, puedes dejar un par de días más a temperatura ambiente. ¡Ojo! Si lo haces en verano, la fermentación va a darse mucho más rápidamente, así que tienes que estar muy pendiente para que no se te ponga malo.

En el caso de que no tuvieras suficiente líquido, puedes hacer una salmuera para cubrir las verduras. Es muy sencillo. En un litro de agua se pone una cucharada sopera de sal marina, lo que da como resultado un 1’8% de salmuera. Para conservas la proporción es distinta.

Espero que disfrutes de un alimento de sabor intenso que va a regular tu flora intestinal 😉

 

 

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